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21 de octubre de 2008

Giora Feidman en Epoch Times


Klezmer, clarinete y Giora - o Giora, klezmer y clarinete. No importa el orden, estas tres palabras siempre van juntas, si no en un texto, por lo menos en la mente de los miles de fans que siguen al famoso clarinetista argentino/alemán Giora Feidman.

Una simpática entrevista a este aclamado músico ha sido publicada en internet por la Epoch Time. El texto es simple y en inglés, con abundantes fotos para satisfacer a los seguidores de Feidman. Esta entrevista fue publicada el día de ayer.

Una pregunta extraída de esta entrevista:

Entrevistador: Usted ha viajado a varios países. En donde se siente más en casa, en Israel?
Giora: En el planeta!

Para aquellos que deseen practicar su inglés, aquí está la entrevista. Que la disfruten.

1 comentarios:

Gracias por el enlace a la entrevista de este gran pozo de sabiduría que es Giora Feidman:

-¿Tiene una meta cuando haces música?

-¡Oh, no!

-Entonces, ¿qué?

-Cantar y bailar –esas son las fuerzas naturales. Son necesidades, como comer, beber agua o dormir. Se debe cantar.
Los bebés recién nacidos les dicen a sus madres: “Si quieres comunicarte conmigo, sólo conozco un lenguaje. ¡Debes cantarme!” No hay una madre en todo el planeta que no haya cantado a su niño. ¿Podría una guitarra eléctrica ser sustituta para eso?
Y una vez que el bebé coge tu mano izquierda y derecha, te está pidiendo bailar. La madre piensa que el bebé será algún día un atleta –¡él baila!
Bailar y cantar es tan necesario, pero en la sociedad occidental estas fuerzas naturales no tienen resonancia. Viajando a Tíbet, China o India, uno se da cuenta de cuánta gente es consciente de esto. En Oriente, las personas se concentran en la práctica de estos aspectos todos los días de su vida.

-¿Cuál es su misión como músico a este respecto?

-Los artistas distribuyen alimento espiritual. Yo no soy alguien especial. La sociedad nos designa como grandes pintores o músicos, pero, ¿qué somos realmente? –sirvientes, como camareros en un restaurante. Pero lo que nosotros servimos es alimento espiritual. Cualquier interpretación, no importa donde se realice –en la calle, en una sala de concierto o durante un funeral – sirve a la sociedad. Los músicos usan su instrumento para dar lo mejor de sí mismos.